Glorioso san Expedito, bendito mártir de la fe,
que desde las Alturas guías y proteges los pasos que damos,
sanas nuestras tristezas, alivias lo que nos preocupa
y restauras en nuestras vidas lo que está mal,
sigue pidiendo ante Dios por tus fieles devotos
para que obtengamos con rapidez lo que necesitamos
y no suframos más por las carencias económicas.
tú que, en tu vida terrena, lleno de valor y entereza
sin dudar abriste tu corazón a la gracia de Dios
y no te dejaste llevar por la tentación
y no te dejaste llevar por la tentación
de postergar ni retrasar un minuto tu entrega,
ayúdame, te ruego, a no dejar para mañana
ayúdame, te ruego, a no dejar para mañana
lo que debo hacer hoy, por amor a Cristo.












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