Tu ciencia, Señor, admiró a todos,
cuando, Niño aún, te escucharon en el Templo,
a los que te seguían cuando predicabas a las multitudes
a los que te contradecían,
y a los que no acertaban a responder tus preguntas.
Divino Niño, dulce Jesús bueno y comprensiva, recíbenos con agrado en tu amoroso Corazón y ten compasión y misericordia de nos...