¡Oh san Martín Caballero!, glorioso soldado romano,
que por tus virtudes fuiste de Dios conferido
que por tus virtudes fuiste de Dios conferido
a cumplir con ardor el don de la caridad,
hoy a ti llego y te ruego que con tu santa providencia
dame salud, dame buen trabajo y dinero.
dame salud, dame buen trabajo y dinero.
En los trances de la vida tú tienes el poder celestial
de hacer posible que las malas rachas que pasamos
se tornen en buena suerte y encontremos solución
en nuestras carencias laborales y económicas,
tu nos ofreces tu auxilio para que nuestras inversiones
se multipliquen y alcancemos prosperidad y bienestar.







