Recibid ¡oh Espíritu Santo!,
la consagración perfecta y absoluta
de todo mi ser,
que os hago en este día
para que os dignéis en adelante,
en cada uno de los instantes de mi vida,
en cada una de mis acciones,
ser mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza,
y todo el amor de mi corazón.
