Dios y Señor,
que a vuestro mártir San Sebastián
tan poderosamente le fortificasteis en la fe,
que por ningunas terrenas promesas,
ni amenazas, ni tormentos, ni saetas,
pudo ser de ella movido ni separado,
humildemente te rogamos
atiendas estas humildes suplicas que te presentamos.
humildemente te rogamos
atiendas estas humildes suplicas que te presentamos.
